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Síndrome premenstrual (SPM): qué es, síntomas, causas y cuándo buscar ayuda

Por Equipe Editorial GuiaDeSaudeActualizado el 01 de junio de 202617 min de lectura
Mujer descansando tranquila en casa con una bolsa de agua caliente sobre el abdomen, luz suave
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El síndrome premenstrual, conocido también por la sigla SPM, es una de las experiencias más comunes en la vida de quien menstrúa y, al mismo tiempo, una de las más incomprendidas. Casi toda mujer conoce, en carne propia o de cerca, ese conjunto de señales que aparece en los días antes de la menstruación: mamas sensibles, vientre hinchado, dolor de cabeza, irritabilidad, ganas de llorar sin un motivo claro. Según el Office on Women's Health, del Departamento de Salud de Estados Unidos, más del 90% de las mujeres relatan tener algún síntoma premenstrual, y cerca del 75% presentan síndrome premenstrual en algún momento de la vida. Aun así, el SPM todavía se trata muchas veces como exageración, lo que aleja a muchas personas de buscar orientación cuando realmente la necesitan.

Esta guía fue hecha para ser una referencia completa y respetuosa: entenderás qué es el síndrome premenstrual, en qué momento del ciclo ocurre, qué tan común es, cuáles son los síntomas físicos y emocionales, cómo se diferencia de la forma más grave (el trastorno disfórico premenstrual, o TDPM), por qué ocurre, qué suele empeorar el cuadro, qué medidas de autocuidado tienen respaldo, cuáles son los abordajes de tratamiento y, sobre todo, cuándo vale la pena buscar una evaluación médica. Todo con base en fuentes oficiales como MedlinePlus (de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos), el Office on Women's Health y el NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido).

Qué es el síndrome premenstrual

El síndrome premenstrual es el nombre que se da a un conjunto de síntomas físicos y emocionales que surgen en los días antes de la menstruación y mejoran poco después de que ella comienza. Según MedlinePlus, se trata de un grupo de síntomas que suele comenzar una a dos semanas antes de la menstruación y tiende a desaparecer en cuanto esta llega. El punto importante es que el síndrome premenstrual no se define por un síntoma aislado en un único mes, sino por la repetición de un patrón a lo largo del tiempo.

Para caracterizar el síndrome premenstrual, las fuentes de salud señalan un criterio de tiempo bastante consistente: los síntomas tienden a aparecer en los cerca de cinco días que anteceden a la menstruación y a desaparecer en los cuatro días posteriores a su inicio, repitiendo ese patrón durante al menos tres ciclos seguidos. Es esa regularidad ligada al ciclo lo que diferencia el síndrome premenstrual de otras molestias que pueden ocurrir en cualquier fase del mes.

Vale una observación de lenguaje: tensión premenstrual y síndrome premenstrual son, en la práctica, lo mismo. En el lenguaje cotidiano se suele hablar de tensión antes de la menstruación, mientras que la literatura técnica usa síndrome premenstrual. A lo largo de este texto, tratamos ambos como sinónimos.

Cuándo ocurre el síndrome premenstrual en el ciclo menstrual

Entender el ciclo ayuda a dar sentido al síndrome premenstrual. El ciclo menstrual suele dividirse, de forma simplificada, en dos grandes fases separadas por la ovulación. Después de que ocurre la ovulación, la persona entra en la llamada fase lútea, que va hasta la llegada de la menstruación. Es justamente en ese tramo final del ciclo, en la segunda mitad, cuando las hormonas oscilan bastante y cuando suelen aparecer los síntomas del síndrome premenstrual.

Por eso se dice que el síndrome premenstrual ocurre en la fase lútea, en la semana o las dos semanas antes de la menstruación. Cuando la menstruación comienza, los síntomas tienden a aliviarse de forma relativamente rápida, y la mayor parte de las mujeres pasa buena parte del ciclo sin esas molestias. Esa relación de subida y bajada que acompaña el calendario menstrual es la firma del síndrome premenstrual y la principal razón por la cual anotar los síntomas a lo largo de los meses es tan útil, como veremos más adelante.

Qué tan común es el síndrome premenstrual

El síndrome premenstrual es extremadamente común. El Office on Women's Health estima que más del 90% de las mujeres relatan sentir algún síntoma premenstrual, y que cerca del 75% tienen síndrome premenstrual propiamente dicho en algún momento de la vida. Las mujeres en la treintena están entre las más afectadas, aunque el síndrome premenstrual puede ocurrir a cualquier edad reproductiva.

La forma grave, el trastorno disfórico premenstrual, es mucho menos frecuente. Las estimaciones de las fuentes consultadas sitúan el TDPM en una porción pequeña de las mujeres en edad reproductiva, del orden de unos pocos por ciento. Es decir, sentir alguna molestia antes de la menstruación es casi la regla, tener un síndrome premenstrual que se repite y molesta es común, y tener la forma grave que compromete la vida es menos común, pero existe y merece atención.

Mujer sentada en el sofá sujetándose el abdomen a causa de los cólicos
Los cólicos y las molestias abdominales están entre los síntomas físicos más relatados en el síndrome premenstrual.

Síntomas del síndrome premenstrual: físicos y emocionales

Los síntomas del síndrome premenstrual varían mucho de persona a persona e incluso de un mes a otro en la misma persona. Algunas mujeres sienten sobre todo el lado físico, otras el lado emocional, y muchas viven ambos. Las fuentes oficiales suelen organizar los síntomas en dos grandes grupos.

En el grupo físico, los más citados son las mamas sensibles e hinchadas, la sensación de hinchazón y vientre inflamado, el dolor de cabeza, los dolores de espalda y de articulaciones, los cambios intestinales (estreñimiento o deposiciones sueltas), los cólicos, la retención de líquidos con sensación de aumento de peso, el acné y los cambios en la piel y el cabello, además de las ganas de comer determinados alimentos. El Office on Women's Health también menciona una menor tolerancia al ruido y a la luz y una sensación de torpeza o falta de coordinación en algunas mujeres.

En el grupo emocional y de comportamiento aparecen irritabilidad, cambios de humor, ganas de llorar, ansiedad, tristeza, cansancio, dificultad para concentrarse y recordar, cambios en el apetito y alteraciones del sueño, como insomnio o sueño poco reparador. También es común una caída del interés sexual. Ninguna mujer necesita presentar todos esos síntomas para tener síndrome premenstrual, y la presencia de algunos de ellos, repitiendo el patrón ligado al ciclo, ya caracteriza el cuadro.

Tabla: síntomas físicos y emocionales más comunes

TipoSíntomas frecuentes
FísicosMamas sensibles e hinchadas, hinchazón abdominal, retención de líquidos, dolor de cabeza, dolores de espalda y articulaciones, cólicos, cambios intestinales, acné, ganas de comer ciertos alimentos
Emocionales y de comportamientoIrritabilidad, cambios de humor, ganas de llorar, ansiedad, tristeza, cansancio, dificultad para concentrarse y recordar, cambios en el apetito
Ligados al sueño y la energíaInsomnio o sueño poco reparador, fatiga, menor energía
Patrón en el tiempoSurgen en la fase lútea (antes de la menstruación) y se alivian cuando la menstruación comienza

Síndrome premenstrual y TDPM: cuándo el cuadro es más grave

No todo síndrome premenstrual es igual. Existe una forma grave, el trastorno disfórico premenstrual (TDPM), que va mucho más allá de la molestia habitual. La diferencia central entre el síndrome premenstrual y el TDPM no está en tener síntomas distintos, sino en la intensidad de ellos y en cuánto alteran la vida.

En el síndrome premenstrual, los síntomas suelen ser de leves a moderados. Molestan, pueden hacer los días más difíciles, pero, en general, la persona logra seguir con el trabajo, los estudios y la rutina. En el TDPM, los síntomas emocionales son marcadamente más intensos, con tristeza profunda, ansiedad fuerte, irritabilidad y rabia acentuadas, y llegan a comprometer de forma clara el trabajo, los estudios y las relaciones.

El TDPM se reconoce como una condición propia en la literatura médica. Según el material de referencia de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (StatPearls), el diagnóstico del TDPM sigue criterios definidos en el manual de clasificación psiquiátrica (el DSM-5) y exige la presencia de un número mínimo de síntomas, siendo al menos uno de ellos del grupo de los síntomas centrales del ánimo, como ánimo deprimido, ansiedad acentuada, inestabilidad del humor o irritabilidad y rabia. Los síntomas se concentran en la fase final del ciclo, suelen ser más intensos en los días inmediatamente anteriores a la menstruación y mejoran tras su inicio. Un punto importante es que el diagnóstico del TDPM normalmente requiere la confirmación mediante un registro diario de los síntomas a lo largo de al menos dos ciclos, justamente para confirmar la relación con el ciclo menstrual.

El mensaje central es simple e importante: si los síntomas emocionales antes de la menstruación son fuertes al punto de apoderarse de la vida, eso no es exageración ni debilidad, y existe ayuda. Buscar una evaluación profesional es el camino correcto.

Por qué ocurre el síndrome premenstrual: causas y mecanismos

La causa exacta del síndrome premenstrual todavía no se conoce del todo, y las propias fuentes oficiales lo reconocen con honestidad. Lo que se sabe es que las variaciones en los niveles hormonales a lo largo del ciclo menstrual tienen un papel central. Después de la ovulación, en la segunda mitad del ciclo, las hormonas sufren oscilaciones importantes, y parece ser esa fluctuación, y no un nivel alto o bajo en sí, lo que dispara los síntomas en quien es más sensible.

El NHS destaca exactamente ese punto: el síndrome premenstrual puede estar relacionado con los cambios en los niveles hormonales durante el ciclo, y algunas mujeres parecen ser más sensibles a esas variaciones que otras. Esas mismas oscilaciones hormonales se relacionan con otros aspectos de la salud, como ciertos casos de caída del cabello. Esto ayuda a explicar por qué dos personas con ciclos parecidos pueden tener experiencias tan diferentes, una casi sin síntomas y otra con síndrome premenstrual marcado.

Hay además la participación de otros factores que interactúan con las hormonas, como la forma en que el organismo responde a ciertas sustancias del cerebro ligadas al ánimo. Por eso el síndrome premenstrual no es solo una cuestión hormonal aislada, sino el resultado de una interacción entre cuerpo, cerebro y el ciclo, lo que también explica por qué las medidas de estilo de vida, y no solo los medicamentos, marcan la diferencia.

Factores que pueden empeorar el síndrome premenstrual

Aunque el síndrome premenstrual tiene una base hormonal, algunos hábitos y situaciones pueden intensificar los síntomas o hacer los días más difíciles. Conocer esos factores ayuda a actuar sobre lo que está a tu alcance. Entre los puntos más citados por las fuentes oficiales están:

  • El estrés continuo y la falta de momentos de descanso
  • El sueño insuficiente o irregular
  • El sedentarismo y la falta de actividad física
  • El consumo elevado de cafeína, sal, azúcar y alcohol, en especial en las dos semanas antes de la menstruación
  • El tabaquismo
  • Una alimentación desequilibrada y largos períodos sin comer

Vale recordar que esos factores no causan el síndrome premenstrual, pero pueden sumarse y dejar el cuadro más pesado. La buena noticia es que varios de ellos responden bien a cambios de hábito, lo que pone una parte real del alivio en tus manos.

Mujer practicando un estiramiento de yoga en casa, en un ambiente de bienestar
La actividad física regular, el sueño y el manejo del estrés están entre las medidas de autocuidado que pueden ayudar a aliviar los síntomas.

Autocuidado y estilo de vida

Para la mayoría de las mujeres con síndrome premenstrual de leve a moderado, las medidas de estilo de vida son la primera y más importante línea de cuidado. No exigen receta, tienen bajo costo y traen beneficios que van más allá del síndrome premenstrual. Las fuentes oficiales convergen en las siguientes orientaciones.

Practica actividad física con regularidad. El ejercicio, sobre todo el aeróbico, es una de las recomendaciones más consistentes del Office on Women's Health y del NHS para reducir los síntomas. Además del efecto directo, la actividad física mejora el sueño, el ánimo y la respuesta al estrés.

Cuida el sueño. Dormir bien y mantener horarios regulares ayuda tanto con los síntomas físicos como con los emocionales. El sueño poco reparador es, en sí mismo, un síntoma común del síndrome premenstrual, así que cuidar este frente suele dar alivio en varios otros. Si la dificultad para dormir es constante, vale conocer más sobre el sueño y el insomnio.

Ajusta la alimentación. Mantener una alimentación equilibrada y bien hidratada, y reducir sal, cafeína, azúcar y alcohol en las dos semanas que anteceden a la menstruación es una orientación que aparece en MedlinePlus y en el Office on Women's Health. El NHS también sugiere hacer comidas más pequeñas y frecuentes a lo largo del día, en vez de pocas comidas grandes, lo que ayuda a mantener la energía más estable.

Maneja el estrés. Como el estrés puede intensificar los síntomas, las prácticas que ayudan a relajarse, como la respiración, el estiramiento, el yoga o la meditación, forman parte de las recomendaciones de autocuidado. El punto no es eliminar el estrés, sino crear válvulas de escape regulares.

Evita el tabaco y modera el alcohol. Tanto el cigarrillo como el exceso de alcohol aparecen en la lista de lo que conviene evitar, según el NHS.

Mantén un diario de síntomas. Anotar cuándo aparecen los síntomas, qué tan intensos son y qué estaba ocurriendo es una de las herramientas más útiles y más subestimadas. Con algunas semanas de registro, resulta más fácil confirmar la relación con el ciclo, identificar patrones personales y evaluar qué ayuda. Ese diario también es información valiosa para llevar a la consulta y, en el caso del TDPM, forma parte del propio proceso de diagnóstico.

Sobre los suplementos, hace falta cuidado. Algunas orientaciones, como las del Office on Women's Health, mencionan el calcio y la vitamina B6 entre las medidas que algunas mujeres consideran útiles para ciertos síntomas. Esto no significa que sean una cura, ni que funcionen para todas. Los suplementos pueden tener efectos e interacciones con otros medicamentos, por eso lo ideal es no iniciar nada por cuenta propia y conversar antes con un profesional de la salud, que puede evaluar si tienen sentido en tu caso. Esta misma cautela vale para cualquier nutriente, como la vitamina D, cuya suplementación debe ser orientada.

Abordajes de tratamiento

El tratamiento del síndrome premenstrual depende de la intensidad de los síntomas y de cuánto afectan la vida, y la decisión sobre qué usar es siempre de un profesional de la salud. En general, el cuidado comienza por las medidas de estilo de vida descritas arriba. Cuando no bastan, o cuando los síntomas son más intensos, otros abordajes pueden entrar en escena, siempre bajo evaluación médica.

Para síntomas físicos puntuales, como dolores y cólicos, los analgésicos comunes pueden usarse con sentido común. Para cuadros que van más allá de eso, las fuentes oficiales citan, entre las opciones que un médico puede considerar, los anticonceptivos hormonales, que actúan sobre el ciclo, y, en casos seleccionados, medicamentos que actúan sobre el ánimo, sobre todo cuando el componente emocional es fuerte o cuando hay TDPM. El NHS también menciona la terapia cognitivo-conductual como un abordaje útil para los síntomas emocionales. Para los casos más difíciles, puede haber derivación a un especialista.

Aquí cabe una observación de esta guía: no indicamos medicamentos, dosis ni esquemas de uso. La elección de cualquier tratamiento, incluido si es necesario y por cuánto tiempo, depende de una evaluación individual hecha por un profesional que conoce tu historial. El papel de este texto es ayudarte a entender las posibilidades y a llegar mejor informada a la conversación con el médico.

Cuándo acudir al médico

La mayoría de las mujeres consigue convivir con el síndrome premenstrual mediante ajustes de estilo de vida, pero hay situaciones en las que vale buscar una evaluación profesional. Reuniendo las orientaciones de las fuentes consultadas, considera acudir al médico cuando:

  • Los síntomas son lo suficientemente fuertes como para alterar el día a día, el trabajo, los estudios o las relaciones
  • Los cambios de estilo de vida no han traído alivio suficiente
  • Los síntomas emocionales son muy intensos, con tristeza profunda, ansiedad fuerte o irritabilidad marcada
  • Sospechas de un TDPM, la forma grave, o quieres entender mejor lo que sientes
  • El síndrome premenstrual cambió de patrón o parece estar empeorando con el tiempo

Un punto que no puede faltar: si en algún momento surgen pensamientos de tristeza profunda, de desesperanza o de hacerte daño, eso es una emergencia y pide ayuda inmediata. Busca un servicio de salud, una persona de confianza o un canal de apoyo sin demora. El NHS refuerza que los síntomas emocionales graves antes de la menstruación no deben enfrentarse en soledad.

Qué llevar y preguntar en la consulta

Para aprovechar mejor la evaluación, ve preparada. Lleva, si es posible, tu diario de síntomas con el registro de al menos dos o tres ciclos, anotando cuándo aparecen los síntomas, qué tan intensos son y cuándo se alivian. Ten en mente respuestas para preguntas como: desde hace cuánto ocurre esto, qué síntomas molestan más, si alteran la rutina, cómo están tu sueño, tu alimentación y tu nivel de estrés, y qué has intentado ya.

Preguntas útiles para hacer al médico incluyen: mis síntomas son compatibles con síndrome premenstrual o puede ser TDPM, qué cambios de hábito pueden ayudar en mi caso, existe algún tratamiento indicado para mi situación, y qué señales deben hacerme volver. Llegar con esta información organizada hace la consulta más productiva y ayuda al profesional a orientar el mejor cuidado para ti.

Mitos y verdades sobre el síndrome premenstrual

"El síndrome premenstrual es un invento." Mito. El síndrome premenstrual es un conjunto reconocido de síntomas físicos y emocionales con una relación clara con el ciclo menstrual, descrito por fuentes de salud oficiales. Restar valor a la queja es un error.

"Toda mujer tiene síndrome premenstrual fuerte." Mito. Los síntomas varían mucho. Muchas mujeres sienten solo molestias leves, otras casi nada, y una porción tiene síntomas intensos. La experiencia es individual.

"Los síntomas están solo en la cabeza." Mito. El síndrome premenstrual tiene una base biológica, ligada a las oscilaciones hormonales del ciclo, e involucra tanto síntomas físicos como emocionales. No es imaginación.

"El ejercicio ayuda con el síndrome premenstrual." Verdad. La actividad física regular está entre las recomendaciones más consistentes de las fuentes oficiales para reducir los síntomas.

"El síndrome premenstrual y el TDPM son lo mismo." Mito. El TDPM es una forma grave, con síntomas emocionales mucho más intensos, que compromete la vida y necesita acompañamiento profesional. El síndrome premenstrual común suele ser de leve a moderado.

"Cuando los síntomas alteran la vida, es mejor solo aguantar." Mito, y perjudicial. Cuando el síndrome premenstrual altera el día a día, existe ayuda y existen abordajes que funcionan. Buscar evaluación es el paso correcto.

Resumen: qué llevar de esta guía

El síndrome premenstrual es muy común y, en la mayoría de los casos, de leve a moderado, con síntomas físicos y emocionales que aparecen en la fase lútea, antes de la menstruación, y se alivian cuando esta comienza. Las variaciones hormonales del ciclo tienen un papel central, y algunas personas son más sensibles a ellas. El autocuidado es la base del alivio: actividad física regular, sueño en orden, alimentación equilibrada con menos sal, cafeína, azúcar y alcohol en las semanas que anteceden a la menstruación, y estrategias para lidiar con el estrés. El diario de síntomas es una herramienta poderosa para entender tu patrón y llevarlo a la consulta. El punto innegociable es reconocer cuándo el síndrome premenstrual pasa a alterar la vida o cuándo los síntomas emocionales son intensos: en esos casos, y ante la sospecha de TDPM, la evaluación profesional es el camino. Y siempre que surjan pensamientos de tristeza profunda o de hacerse daño, la ayuda debe ser inmediata. El síndrome premenstrual no tiene por qué sufrirse en silencio, y entender lo que ocurre es el primer paso para vivir mejor cada ciclo.

Como parte del cuidado integral, puede ayudarte conocer otras guías relacionadas: una alimentación variada, con fuentes de minerales como los higos secos o los cacahuetes, y, cuando el médico lo indica, análisis de rutina como el hemograma forman parte del seguimiento general de la salud de la mujer.

Preguntas frecuentes

¿En qué momento del ciclo ocurre el síndrome premenstrual?

Los síntomas suelen aparecer en la semana o las dos semanas que anteceden a la menstruación, en la llamada fase lútea del ciclo, y mejoran poco después de que la menstruación comienza. Según MedlinePlus, para caracterizar el síndrome premenstrual los síntomas tienden a surgir en los cinco días antes de la menstruación y a desaparecer en los cuatro días posteriores a su inicio, repitiendo ese patrón durante al menos tres ciclos seguidos.

¿El síndrome premenstrual es muy común?

Sí. Según el Office on Women's Health, más del 90% de las mujeres relatan tener algún síntoma premenstrual, y cerca del 75% presentan síndrome premenstrual en algún momento de la vida. La forma grave, el trastorno disfórico premenstrual (TDPM), es mucho menos frecuente y afecta a una porción menor de las mujeres en edad reproductiva.

¿Cuál es la diferencia entre síndrome premenstrual y TDPM?

La diferencia central es la intensidad y el impacto. En el síndrome premenstrual, los síntomas suelen ser de leves a moderados y molestan, pero no impiden a la persona seguir con su vida. En el trastorno disfórico premenstrual (TDPM), los síntomas emocionales son mucho más intensos y llegan a alterar de forma clara el trabajo, los estudios y las relaciones. El TDPM se reconoce como una condición propia y necesita acompañamiento profesional.

¿Qué causa el síndrome premenstrual?

La causa exacta no se conoce del todo. Fuentes oficiales como MedlinePlus y el NHS señalan que las variaciones en los niveles hormonales a lo largo del ciclo menstrual, sobre todo después de la ovulación, parecen tener un papel central, y que algunas personas son más sensibles a esas oscilaciones que otras.

¿Cuáles son los síntomas más comunes del síndrome premenstrual?

Entre los síntomas físicos más citados están las mamas sensibles e hinchadas, la hinchazón abdominal, el dolor de cabeza, los dolores de espalda y de articulaciones, los cambios intestinales y las ganas de comer ciertos alimentos. Entre los emocionales aparecen irritabilidad, cambios de humor, ganas de llorar, ansiedad, tristeza, dificultad para concentrarse y alteraciones en el sueño.

¿El ejercicio físico ayuda con el síndrome premenstrual?

Sí, es una de las recomendaciones más consistentes entre las fuentes oficiales. El Office on Women's Health y el NHS recomiendan actividad física regular, en especial ejercicio aeróbico, como parte del autocuidado para reducir los síntomas. Hacer ejercicio también ayuda con el sueño y el manejo del estrés, que influyen en el cuadro.

¿El calcio y la vitamina B6 curan el síndrome premenstrual?

No existe una promesa de cura. Algunas orientaciones, como las del Office on Women's Health, mencionan el calcio y la vitamina B6 entre las medidas que algunas mujeres consideran útiles para ciertos síntomas. Por otro lado, los suplementos pueden tener efectos e interacciones, por lo que lo ideal es no iniciar nada por cuenta propia y conversar antes con un profesional de la salud.

¿El síndrome premenstrual puede alterar el sueño?

Puede. Las alteraciones del sueño, como la dificultad para dormir o un sueño poco reparador, están entre los síntomas relatados en el síndrome premenstrual y aún más en el TDPM. Mantener horarios regulares de sueño es una de las medidas de autocuidado recomendadas y suele mejorar también el ánimo y la energía.

¿Reducir sal, cafeína, azúcar y alcohol ayuda?

Varias fuentes oficiales, incluidos MedlinePlus y el Office on Women's Health, sugieren reducir el consumo de sal, cafeína, azúcar y alcohol en las dos semanas que anteceden a la menstruación como parte del autocuidado. No es una regla rígida igual para todas, pero es una medida sencilla que muchas mujeres perciben que marca la diferencia.

¿El síndrome premenstrual es un invento o está solo en la cabeza?

No. El síndrome premenstrual es un conjunto reconocido de síntomas físicos y emocionales con una relación clara con el ciclo menstrual, descrito por fuentes de salud oficiales. Tratar los síntomas como exageración o restar valor a la queja es un error. Cuando los síntomas alteran la vida, merecen atención y evaluación, como cualquier otra cuestión de salud.

¿Cuándo el síndrome premenstrual merece evaluación médica?

Cuando los síntomas son lo suficientemente fuertes como para alterar el día a día, el trabajo, los estudios o las relaciones, o cuando las medidas de estilo de vida no traen alivio. La forma grave, el TDPM, siempre necesita acompañamiento profesional. Los pensamientos de tristeza profunda o de hacerse daño piden ayuda inmediata.

Referencias bibliográficas
  1. Síndrome premenstrual (MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.)
  2. Síndrome premenstrual (Office on Women's Health, Departamento de Salud de EE. UU.)
  3. Premenstrual syndrome, PMS (NHS, Servicio Nacional de Salud del Reino Unido)
  4. Síndrome premenstrual (MedlinePlus en español, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.)
  5. Premenstrual Dysphoric Disorder (StatPearls, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.)
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Equipe Editorial GuiaDeSaude

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